Caracas Country Club

S10 CIUDAD VERDE

Los espacios verdes logrados por la firma estadounidense Olmsted Associates con el Arq. Charles H. Banks al desarrollar esta importante e innovadora urbanización caraqueña aumentan el valor ambiental de este sector; ya que caracterizado por un notable planteamiento urbano de carácter orgánico, relaciona las áreas urbanizadas con el espacio abierto de los campos de golf y vistas extraordinarias al paisaje de la montaña.

Uno de los aspectos más relevantes del diseño paisajístico es el manejo de la topografía de los terrenos para los fines deportivos, pero también para controlar visuales y aprovechar el curso de las aguas con fines de irrigación y mantenimiento. De hecho un importante curso de agua de la montaña, la quebrada Chacaito, atraviesa los campos de golf y se integra perfectamente como ambiente natural al conjunto urbano. En la mayoría de los casos se garantizan relaciones a desnivel entre las parcelas desarrolladas como viviendas privadas y las áreas semi-públicas de los campos de golf.

Ámbitos de Intervención

10.1 Av. Ppal. del Country Club

Av. Ppal. del Country Club. En general, las vías estrechas pensadas para poca afluencia de vehículos dada la baja densidad y la lejanía de las áreas centrales de entonces, caracterizan este ámbito. Por ello, no cuentan con aceras para el flujo peatonal sino que por el contrario se conforman como espacios verdes de transición entre las propiedades y la vía que les brinda acceso.

ALCANCE DE LA INTERVENCIÓN

Av. Ppal. del Country Club. Dos espacios urbanos son de particular interés para las propuestas a ser conceptualizadas en este lugar. El primero de ello se refiere al límite sur de los campos de Golf frente a la Avenida Francisco de Miranda, hacia la cual se enfrente con un muro que impide la visual del maravilloso paisaje verde que se extiende hasta la montaña del Parque Nacional El Avila (Waraira Repano). Justo en este lugar se produce una importante parada de transporte público superficial y que cuenta con el espacio público de las aceras, recientemente recuperadas por el Municipio Chacao.

El segundo espacio de relevancia se refiere a una franja de terreno, propiedad del Caracas Country Club, y ubicada a lo largo de la Avenida Principal de la urbanización Country Club por su lado oeste. Es un área verde confinada y sin uso que colinda con una serie de edificios de la Urbanización El Bosque entre la Av. El Parque y la Av. Ppal. del Country Club, a partir de la cual aparecen una serie de parcelas que tienen frente hacia la Avenida Principal y que forman parte de la urbanización Country Club. La relevancia de este espacio ampliamente arborizado es que permitiría una conexión peatonal más apropiada entre la Plaza Brión de Chacaíto y la Avenida Libertador que culmina de forma abrupta en su encuentro con la Avenida Principal del Country Club, en cuanto a sus vías locales.

Plano General

RESULTADOS

S10_I02
Equipo: CcsRPSAB

Otra aproximación: desde la inoperatividad en la arquitectura

Autores:
Karlys Pulido - Arquitecto
Oscar Rodríguez Perales - Arquitecto
Gustavo Sosa - Arquitecto
Jesús Belmonte - Arquitecto
Oscar Aceves Álvarez - Arquitecto
GANADOR

Se pretende abordar de manera crítica el espacio público a partir de la propuesta de inoperatividad en la arquitectura (Boano), la cual supone que para neutralizar las fuerzas de orden que la condicionan esta debe volverse inoperativa, es decir, capaz de desactivar su condición comunicativa e informativa original para abrir nuevos usos y posibilidades (Atelier Bow-Wow). Ser inoperativo no es estar inactivo, sino más bien la actividad que restablece la potencia de los seres -los ciudadanos-, de las cosas -la ciudad- y del entorno -naturaleza-, haciéndolas susceptibles de ser utilizadas de nuevas maneras que intenten evitar su uso anárquico. Debido la escala de intervención que supone el concurso, la inoperatividad no puede ser aplicada en propuestas de diseño urbano de mediana o gran escala, lo cual nos lleva a explorar más bien en el campo de la conductología como una manera alternativa de abordar la intervención. Esta estrategia supondría que el diseño está condicionado por las relaciones existentes entre la naturaleza, los actos humanos y el mundo construido. Teniendo esto como base, se toma como premisa que la propuesta no se definirá por su dimensión “formal”, sino más bien por sus combinaciones de espacios, movimientos y eventos que fomenten nuevas relacione, entendiendo la ciudad como una red de eventos más que como un hecho construido (Tschumi).

 

Dicho esto y a manera de reforzar las relaciones y vínculos entre los ciudadanos, la ciudad y la naturaleza, en la Ciudad Verde se propone una intervención de elementos urbanos encontrados en el sector, principalmente los muros y pavimentos que lo conforman, con la intención de conformar eventos efímeros. En una primera instancia, hay una intervención sobre el pavimento de la Av. Francisco de Miranda la cual refuerza el flujo peatonal existente entre la esquina de la Av. Principal del Country Club con las paradas de transporte públicos en la Plaza Brion. Esta intervención con pintura asfáltica sobre la calzada no hace sino que enfatizar el movimiento de los transeúntes entre estos puntos, generando un cruce en diagonal más efectivo y de prioridad hacia el peatón. La segunda intervención a nivel de pavimentos, es en el área verde aledaña a la Av. Principal del Country Club, en donde se plantea la construcción de unas bases de circulares para enfatizar un recorrido y lugar de reunión relacionado con la actividad e intervención del Muro Vivero. Las intervenciones de los muros van acompañados de elementos que refuerzan la intención y la forma de hacer uso del lugar. Por un lado, el Muro Ventana propone el mirar hacia ese paisaje prestado, ese paisaje de los campos de golf del Country Club de Caracas y el cerro El Ávila. A través de 5 principales puntos de vista, se pretende hacer un ejercicio en el cual la ciudadanía se dé cuenta de la magnitud del verde que se encuentra detrás del muro y que se pierde por tanto cierro ciego. El Muro Vivero propone una manera de relacionarse con la naturaleza y el ciudadano común. Donde a través de una estantería al aire libre con plántulas del lugar se dé inicio a una reforestación de la ciudad partiendo por sus habitantes.

Como se menciona entonces, a pesar de que la propuesta buscará mejorar condiciones adversas de movilidad y trasporte, su principal interés es realizar un ejercicio crítico sobre “otras” maneras y formas de hacer uso de espacios como éste en Caracas, en el que se propicien las relaciones y vínculos entre los ciudadanos, la ciudad y la naturaleza.

S10_M03
Equipo: COROTOS

Ciudad Verde – Caracas Country Club

Autores:
Juan Carlos Parilli - Arquitecto
José Alejandro Santana - Arquitecto
Andres Aleman - Arquitecto
Andys Piñate - Arquitecto
GANADOR

Caracas a veces se oculta, está ahí, al lado, al frente y sin embargo no se deja ver. A cada rato la ciudad se fragmenta y las barreras se imponen. Los habitantes de esta urbe de muros ciegos intuyen que hay otra ciudad al alcance de la mano, cerca de ellos pero inaccesible, como si varias ciudades pudieran ocupar el mismo espacio, como si espacios antagónicos, que no se reconocen, pudieran configurar una sola ciudad.

La Avenida Francisco de Miranda es una de las vías más importantes de Caracas, se desarrolla entre Petare, en el extremo este de la ciudad, y Chacaíto, en la frontera entre los municipios Chacao y Libertador. Es un corredor amplio y bastante bien estructurado. Sin embargo, al llegar a Chacaíto, La avenida no remata, no culmina, no fluye. Se estrella, se corta, se topa con la Plaza Brión y el Boulevard de Sabana Grande, espacios peatonales que ocupan el ámbito urbano en el que la avenida continuaba y que ahora se convierten en obstáculos que producen un final obligado, que fuerzan una conclusión que espera ser resuelta. La avenida, en su extremo oeste, se fragmenta torpemente ramificándose en varias vías secundarias. Para ir al norte se toma la Avenida Principal del Country Club y se sube hacia la montaña acompañando a los campos de golf que, inaccesibles y casi siempre invisibles, se convierten, al mismo tiempo, en obstáculo, paisaje y memoria, recordándonos cuantas Caracas pueden habitar el mismo espacio.

Los hoyos 6 y 7 de los campos de golf colindan con el borde norte del desafortunado final de la Avenida Francisco de Miranda. Tras altos muros ciegos, las copas de los árboles permiten imaginar un paisaje natural, oculto y cerrado. Desde las aceras sólo se presiente su presencia. Eventualmente, el espacio de los campos de golf será reclamado por una ciudad que requiere soluciones y acuerdos. No resulta sensato que espacios tan importantes estén completamente desconectados de la vida urbana. Cómo y cuando se integrarán son preguntas apremiantes que no son fáciles de contestar, pero que sin duda serán respondidas por la presión que ejerce la ciudad sobre sí misma. Parte del espacio, que actualmente ocupan los hoyos 6 y 7 de los campos de golf, podría contribuir, no solo a resolver el conflicto de circulación que se genera en el extremo de la Avenida Francisco de Miranda, sino también a mejorar las condiciones ambientales de este importante espacio urbano.

Nuestra propuesta apuesta a integrar el paisaje natural a la actividad ciudadana. Se rompe parte del muro que separa los campos de golf de la avenida, con la idea de integrar visualmente ambos espacios. Ubicamos una pieza de concreto que es, al mismo tiempo, mobiliario urbano y elemento que relaciona, forma parte del muro que divide, pero también es terraza y mirador, una plataforma elevada que une ambos lugares. El pequeño desnivel existente valoriza la pieza y privilegia al observador. Una rampa y una escalera se tallan en el volumen de concreto que se levanta por encima de la calle. El pavimento de esta terraza se construye con acero corten para diferenciarlo del entorno inmediato y darle valor al espacio. Bancos tallados en concreto ofrecen la posibilidad de descanso y contemplación. Un plano de cristal, en el que se imprime información sobre los campos de golf, el sector y la ciudad se convierte, simultáneamente, en límite, cartelera y ventana. Desde el mirador, a través del vidrio, se entiende el lugar, la naturaleza y la arquitectura, se observan la vegetación y la ciudad, se reconstruye la memoria y se ubica al espectador. Un árbol, una Acacia Flamboyant, contribuye a calificar el sitio, dialoga con el entorno y pone a la naturaleza, valor fundamental de Caracas, en primer plano.

Caracas a veces se descubre, se reconoce y se abre, se relaciona y se integra, decide ser generosa y plural. Hemos tratado de dar un paso hacia el futuro, un futuro en el que la ciudad ceda y al mismo tiempo reciba, entendiendo que sus problemas y sus soluciones tienen que ser colectivas. Un futuro en el que las oportunidades se reconozcan y se aprovechen para mejorar los espacios que habitamos.

S10_D04
Equipo: CCS450

¡ Verde que te quiero ver!

Autores:
Orlando Vásquez - Arquitecto
Jessica Duhan - Abogado Especialista en DDHH
Juan Ortiz - Arquitecto

Inspirada en el poema “Romance Sonámbulo” de García Lorca, donde se narra la tragedia de dos amantes que no logran encontrarse a tiempo. La Gitana creyéndose olvidada por su amante se entrega a la muerte justo cuando este se encontraba, mal herido, escalando el muro que la llevaría hasta ella. En esta oportunidad buscamos dar un salto a aquel muro de las tragedias y que en nuestro caso impide ver y sentir la ciudad. Esto, con el anhelo de que los ciudadanos vean la ciudad desde otro ángulo, desde otras posibilidades donde se resalte lo verde y se atenúe lo gris del pavimento. ¡Descubramos el verde de los campos de golf con el Ávila de fondo!

¡Verde que te quiero ver! Reduce la distancia artificial, de 450 metros, generada por el muro que se encuentra entre la avenida Francisco de Miranda y la entrada más próxima a los campos de golf, a tan sólo 8 metros. Esto se hace posible por medio de la elevación de los otros distintos sobre la altura del muro, para poder convertir en público este gran espacio verde, así sea, únicamente para la contemplación.

¡Verde que te quiero ver! Descarta la perforación del muro que sólo generaría conflictos innecesarios, resistencias violentas, más miedo y fragmentación. Se fundamenta sobre el espacio público de la calle, dinamizando la vida urbana de la acera norte de la avenida a través de la inserción de una interacción novedosa, segura y atractiva, para ver el verde, hacer un “selfie” con el celular, ¡Poder sacar el celular en la calle! Compartir la foto en redes sociales o simplemente tener un momento de paz con el verde de la ciudad que el muro nos hace olvidar.

Además, ¡Verde que te quiero ver! Pone sobre la mesa el derecho a la ciudad, a los espacios verdes para el esparcimiento, la cultura, la recreación y el deporte. La Carta Mundial del Derecho a la Ciudad en su artículo 2, párrafo 3, destaca la importancia de priorizar el interés social, cultural y ambiental de los espacios y bienes públicos y privados. En este sentido, si bien el campo de golf del Caracas Country Club es un bien privado, este niega toda relación con la ciudad al estar oculto detrás de un muro fortificado. Es así como ¡Verde que te quiero ver! No busca condicionar a los usuario de la intervención a favor o en contra de los campos de golf, sino a la construcción de conciencia ciudadana sobre la cimprotancia del derecho a la ciudad y al reclamo justo de más espacios verdes que mejoren su calidad de vida.

 

¡Verde que te quiero ver! Subir, ver y compartir nuestra ciudad.

S10_M00
Equipo: Yellow Submarine

Caracascópica

Autores:
Mawari Núñez - Arquitecto
Alejandro Méndez - Arquitecto
Silvia Caradonna - Arquitecto
Luisana Villegas - Arquitecto
María Corina Sacchini - Arquitecto
Lemond Morales - Arquitecto
Adriana Tenorio - Arquitecto
Belén Ayala - Bachiller
Fabricio Mora - Bachiller

Recorrer Caracas, abandonando el peso de la cotidianidad, mirar en torno, detenerse y redescubrir fragmentos de la ciudad que habíamos dado por perdidos. Este ejercicio, típico de los viajeros del mundo, puede detonar en un citadino la inspiración necesaria para apreciar la ciudad desde otra óptica, como si se tratase de un contemporáneo “flâneur” que recorren la ciudad a la deriva en búsqueda de situaciones placenteras.

Pocos espacios existen en la ciudad para verla desde la calma y permitirnos ser turistas en nuestra propia casa con el objetivo de redescubrir de nuevo esas cosas que nos pertenecen como ciudadanos. La necesidad de rescatar la relación entre el habitante y su ciudad es uno de los principales problemas a abordar para esta propuesta urbana.

El objetivo es hacer de la intervención un instrumento urbano que dé la oportunidad al caraqueño de apreciar la belleza que hay en su ciudad, esa que no siempre ve, pero que está al alcance de él y de todos, esa que se percibe a través de su arquitectura.

La propuesta busca ofrecerle al peatón una nueva mirada, una visión por encima de los límites que se han consolidado en el urbanismo actual de la ciudad, brindándole una nueva perspectiva de los edificios emblemáticos y su contexto. El acto de elevar al individuo por encima del caos citadino sobre una nueva estructura permitirá que este genere un nuevo vínculo con el entorno.

Esta nueva estructura se elevará permitiendo la construcción de un periscopio para Caracas que facilitará la mirada del peatón sobre la ciudad, incluso desde la acera, perfilando unos nuevos ojos en la silueta urbana.

Parte importante de esta propuesta es poner en valor los edificios emblemáticos que se encuentran en la zona a intervenir, por ello la torre se convertirá en un pequeño espacio expositivo en donde se exhibirá, para sus usuarios, información histórica de los edificios. Reforzando la visión histórica de la ciudad se quiere dar al caraqueño un sentido de pertenencia aún más profundo.

La propuesta estará compuesta por un sólido basamento que se apoyará sobre el pavimento, sin modificarlo, a través de un emparrillado modular de elementos de concreto que sostendrán la verticalidad del elemento. Este será una torre con una estructura metálica ligera que subirá lo más alto posible para mostrarnos la ciudad a través de una serie de balcones que sobresaldrán del cuerpo central de la estructura. El núcleo, además de reforzar la estructura, aportará el vacío necesario para que una serie de tubos de diferentes diámetros recreen el juego lúdico del periscopio.

El contacto con el pavimento responderá de forma efímera a las necesidades del espacio público a través de una serie de estructuras de madera que formarán una nueva topografía sobre la acera, esta podrá disfrutarse de múltiples maneras.

La versatilidad del objeto y su cualidad arquitectónica pondrá en evidencia al contexto, desvaneciéndose en este sin ser protagonista. El objetivo es mostrar a los caraqueños una serie de visuales inéditas sobre la ciudad y una serie de vivencias urbanas nuevas que activen la dinámica del lugar.

El carácter temporal de la pieza concibe la estructura como una serie de elementos modulares que se ensamblarán a través de pernos, estos módulos se abren a la posibilidad de crecer más o menos en altura, acomodando así la pieza al entorno y las capacidades presupuestarias.

Caracascópica será la oportunidad de mirar la ciudad, desde la acera, desde lo alto de sus balcones.

S10_F08
Equipo: MC2

Conexión Al Cubo: Tres Acciones, Tres Municipios, Una Pieza

Autores:
María Cecilia Cordero Riera - Arquitecto
María Leonor Cordero Riera - Arquitecto
Keitly Lorena Colmenarez Sánchez - Arquitecto
Oswaldo Javier Mogollón Meléndez - Arquitecto

La presente propuesta pretende conectar peatonalmente los Municipios Libertador y Baruta, a través del Municipio Chacao, creando un corredor que inicia en el encuentro de la Av. Libertador (sentido Este) con la Av. Principal del Bosque, desciende hasta el Bulevar de Chacaíto, continúa por La Av. José Martí de El Rosal y culmina en el puente que comunica con Las Mercedes. Esto a través de tres acciones básicas y la implementación de un mobilario urbano cuya versatilidad propone resolver situaciones de diversas índoles.

CONECTAR Y ORDENAR:

Empleando líneas de colores sobre el pavimento, las cuales contienen una variedad de gráficos y textos informativos, se orienta al transeúnte con respecto a la ubicación de los servicios de transporte urbano, y se le conduce hacia los distintos espacios públicos disponibles en el sector.

Las paradas de autobús, taxi y moto-taxi que se encuentran alrededor del Bulevar de Chacaíto, adoptan la señalética empleada en las estaciones del METRO de Caracas, con la intención de agrupar de manera coherente los distintos medios de transporte público en el sector a través de este vocabulario gráfico, el cual ha demostrado ser eficaz y ya forma parte del imaginario colectivo de los usuarios.

Las líneas de colores se intensifican en medida que se aproximan a edificaciones, servicios y espacios de interés público, con la intención de destacarlos dentro de la trama de la ciudad. Así mismo proporcionan información gráfica o escrita sobre las diferentes opciones disponibles.

 

RECUPERAR:

Se identifican dos espacios baldíos, susceptibles de ser rescatados, ampliando las opciones de espacio público disponibles en la zona.

El callejón sin salida que surge de la Av. Santa Lucía en dirección Este; rodeado de varias edificaciones en condición de abandono, y la “Quilla” perteneciente al Club de Golf; aislada de ese conjunto debido al paso de la Av. Ppal. del Country, se encuentran separados por apenas una pared de lindero y una diferencia de nivel de solo 1.80m.

La sencilla operación de crear un paso que comunique a ambos espacios se traduce en la activación de dos lugares hasta ahora abandonados, integra la urbanización El Bosque con los Campos de Golf, aparte de ofrecer un recorrido bajo sombra hasta la Av. Fco. de Miranda.

El mismo vocabulario de líneas con colores, empleado para conectar los elementos del sector, se apodera de estos espacios, proporcionando un sustrato claramente identificado en favor del peatón, donde se pueden efectuar actividades sociales de tipo recreativo y/o cultural.

RELACIONAR:

El mobiliario propuesto parte de un módulo base de 40x60x42 cm de altura, el cual está conformado por dos guacales plásticos colocados uno sobre otro y atados entre sí con precintos plásticos. La superficie está terminada en dos de sus caras con listones de pino cepillado de 1 pulgada de espesor, fijados a las cestas mediante tornillos tirafondo, y dos caras forradas con paños de grama artificial fijadas mediante adhesivo de silicón.

La agrupación sucesiva de esta pieza proporciona una diversidad de objetos para uso público. El relativo poco peso de los elementos resultantes permite que los usuarios modifiquen su ubicación según sus necesidades específicas, pero su dimensión dificulta que las mismas sean sustraídas del sector. Mover estos elementos, implica ineludiblemente un acuerdo entre los distintos usuarios, lo cual fomenta la interacción social dentro del espacio.

El “Totem”, además de ejercer la función de columna de información y expresión comunitaria, alberga un panel solar en la parte superior y una batería de ciclo largo en el interior, con la intención de alimentar con electricidad una antena repetidora de internet público vía WI-FI y varias tomas 110v. El alquiler del espacio publicitario ubicado en una de sus caras suministrará los recursos para su manutención. El plafón, diseñado específicamente para ser colocado dentro del túnel que lleva a Las Mercedes, proporciona iluminación al peatón y es capaz de albergar de manera temporal un equipo de video-beam para proyectar imágenes sobre las paredes, cualificando este lugar de conexión entre ambos Municipios.

S10_H01
Equipo: taecas

Autores:
Carlos Artiles - Arquitecto
Adriana Vegas - Arquitecto
Gabriela Alvarado - Arquitecto

El área de intervención del proyecto es muy representativa en cuanto a su dinámica urbana, ya que es un nodo de eventos tales como:

-Remate peatonal del eje norte sur que viene desde las Mercedes, cruzando el Rio Guaire, ya que se es un foco de atracción ser un espacio de confluencia de varias opciones de transporte público, actuando Chacaíto como un terminal intermodal al estar acá diversas paradas de inicio o fin de líneas de autobuses, La Estacion de Chacaíto del Metro de Caracas y el bulevar de sabana Grande como eje comercial de la ciudad.

-Remate paisajístico del verde de los campos de golf del Caracas Country Club que conectan visualmente con el Cerro El Ávila, generando una continuidad vegetal de características únicas.

El sector, de mucho potencial, presenta inconvenientes propios del desorden urbano imperante y las limitantes visuales del sector de los campos de Golf.

Propuestas de actuación:

Planteamos la intervención urbana en dos etapas. Es importante de destacar la relevancia de crear en este proyecto el nexo con el sector privado, ya que las áreas a intervenir son propiedad del Caracas Country Club, con el cual habría que lograr algún tipo de alianza estratégica o concesión de los espacios.

La primera etapa comprende:

Intervención de muro sur del parque a nivel de cerramiento con la finalidad de lograr la relación del peatón y los vehículos. Planteamos un muro de carácter cinético y cerrado en vidrio que permita contemplar visualmente el espacio y el paisaje.

Intervención de franja lateral residual ubicada en Avenida Principal del Caracas Country Club. Proponemos interconectar a través de terrazas publicas escalonadas de diverso uso (recreativo, deportivo, etc.) el espacio que comienza en el cruce de la Avenida Francisco de Miranda, con su remate en el punto Este de la Av. Francisco Solano. Este espacio puede ser una plaza cívica de carácter local para vecinos del Sector El Bosque, con la ubicación de una posible edificación pública de apoyo (sala de lectura, gimnasio, etc.).

Segunda Etapa:

Cesión de porción de suelo de campos de golf para uso de equipamiento urbano del sector. En este caso, y a través de nuestro diagnóstico, evaluamos la posibilidad de contemplar parada de autobuses (actualmente existente de manera improvisada sobre la avenida), lo cual permitiría organizar aún más la zona. Este elemento planteamos que sea una edificación oculta con condición de “terraza verde” y la que se pueda utilizar su cubierta como área de contemplación y descanso. Esta terraza podría conectarse a través de un puente a la franja lateral intervenida en la primera etapa.

Se plantea en este sentido, una red de espacios públicos interconectados entre sí a nivel de pequeñas intervenciones locales y de gran impacto urbano al poder conformar una red de espacios confluyentes con el resto de espacios de la ciudad.

S10_K08
Equipo: Central-CCS450

Paisajes recortados

Autores:
Stefan Gzyl - Arquitecto
Jose Antonio Guinand - Arquitecto
Gabriel Fossi - Arquitecto
Paola Murcia - Arquitecto
Sofia Paz - Arquitecto
Pedro Tortello - Estudiante de Arquitectura

El concurso se enmarca en una celebración de la ciudad. Toda celebración es un evento, y todo evento es temporal, efímero. En términos espaciales/urbanos, el evento tiene la capacidad de dislocar, alterar nuestra manera habitual de relacionarnos con el lugar en que ocurre. El evento tiene una duración finita, pero sus consecuencias y su recuerdo pueden perdurar en el tiempo. Nos aproximamos al concurso con esto en mente, a partir de intervenciones que, como eventos, disloquen o alteren positivamente nuestro modo habitual de relacionarnos unos con otros y con la ciudad, como una invitación a proponer antes que resolver, a hacer visibles oportunidades no aprovechadas que puedan convertirse en cambios permanentes, como una ocasión para acortar la distancia que separa la ciudad que tenemos de la ciudad que queremos.

Paisajes recortados

Nuestra propuesta para Ciudad Verde se inserta en un lugar esencialmente de tránsito, un espacio marcado por la velocidad del andar o conducir, un lugar por el que se pasa mas no se permanece, al mismo tiempo un espacio límite entre situaciones contrastantes. A partir de esta lectura nuestra propuesta busca: 1) ofrecer un momento de pausa al peatón y 2) acercar espacios y paisajes que a pesar de su proximidad física parecieran pertenecer a realidades distintas: la avenida Miranda y las áreas verdes del CCC, que visualmente se extienden hasta el Ávila.

El proyecto recorta segmentos de un paisaje prohibido, inaccesible o distante y los presenta al usuario descontextualizados, una operación de dislocación que busca a su vez descolocar al peatón con respecto a su contexto inmediato, invitándolo a detenerse por un período corto de tiempo. Esta experiencia se construye en tres momentos, a partir de instalaciones que interactúan con el peatón y se insertan en el lugar sin interrumpir su funcionamiento. La primera es un periscopio que refleja el paisaje verde del Ávila y los campos a nivel de la acera de la Av. Miranda y los presenta aplanados, como un cuadro, al usuario. La segunda, también sobre la avenida, es una “torre de observación limitada” en la que una estructura elevada ofrece al peatón una plataforma para disfrutar de porciones de un paisaje verde lejano o distante. La tercera es una estructura que ocupa la esquina sur de la franja enrejada para generar un jardín temporal a partir del acto de rodear árboles existentes de este espacio prohibido, una operación que no aspira a reordenar lo existente sino tan solo recortarlo, separarlo temporalmente de su contexto y ofrecerlo al ciudadano como un paisaje íntimo y diáfano dentro de un entorno urbano complejo. En este caso se propone también eliminar la cerca que encierra este terreno en desuso y marcar todos los árboles existentes con una franja de pintura blanca que repite la altura del cerramiento del jardín, como una manera de continuar la experiencia del jardín hacia el resto del terreno. Planteamos que esta franja debe incorporarse a la ciudad. A través del registro de las dinámicas que generen y propongan los actores utilizando el jardín se podrá planificar el uso futuro de toda la franja.

A pesar de sus variantes de uso y dimensiones, las tres piezas se vinculan formal y constructivamente. Se proponen estructuras metálicas de fácil construcción, con cerramientos ligeros, cuyas partes puedan ser reusadas posteriormente.

S10_N06
Equipo: URBIO

LIVA

Autores:
Darianna Urbina - Arquitecto
Israel Leal - Arquitecto
Carlos Soto - Urbanista

La propuesta LIVA, consiste en la aplicación de una estrategia de Urbanismo Táctico, a través del uso de un dispositivo que integra elementos físicos básicos para transformar un no-lugar en un espacio estancial. La propuesta consta de la aplicación de este módulo en dos puntos críticos del eje propuesto como ámbito de acción para la Ciudad Verde, el programa se contempla en principio en dos (2) momentos (días o fines de semana).

El programa de uso se vincula con dos dimensiones de actividades:

1- De recreación pasiva y de contemplación, principalmente de estancia, que permitan la apreciación de los elementos arquitectónicos y del paisaje existente así como su valoración. Al mismo tiempo que representa una forma de protesta pacífica, a través del arte urbano (murales y galerías) la presencia de obstáculos en la percepción del entorno.

2- Activas o de deporte al aire libre (bicis, yoga) que llevarían el mensaje del uso de modos alternativos para el transporte en un nodo actualmente tan crítico y la relajación en un ambiente tan intensivo como lo es el entorno de Chacaíto.

LIVA nace de las cuatro palabras escritas en el puente de Las Mercedes, como un gesto a la remembranza, del patrimonio construido, actualmente descuidado como piezas que pasan desapercibidas.